- No va a venir.
- ¿Vos porqué estás acá, por él?
- No, porque quiero ver la obra.
- Entonces no jodas.
Las luces prendidas, entra la gente y se sienta en sus respectivos lugares.
Murmullo de parte de los adultos, risitas y grititos constantes de los adolescentes.
Pasan unos minutos mientras una dulce charla sobre la escenografía va tomando sentido, pero se oscurece el lugar. Nos callamos. La gente hace silencio y solo escucho su respiración fuerte.
Empieza la obra.
Risas, carcajadas, aplausos. De reojo veo lo lindo que es (se me pone la piel de gallina en ese momento y ahora al recordar) quiero mirarlo todo el tiempo, dejar de ver la obra para verlo a el.
Suben los nervios y me pica la garganta. Respiración. Luego de toser ochocientas veces pienso que tal vez eso molesta a los actores y me aguanto pero muero. Me lloran los ojos, sube un calor horrible, me pica mucho la garganta, trago mucha saliva pero no ayuda. 'Si saco las pastillitas para el dolor de garganta voy a hacer mucho ruido.'
Pánico. Lo miro, me mira, sonrío pero muero.
Cindy salvame. Ruidito, pastilla.
- ¿Estas bien? ¿Querés salir a tomar aire?
...
¿PORQUÉ CARAJOS ME PASA ESTO A MI? VA A PENSAR QUE SOY UNA DEFORME QUE TOSE CADA DOS SEGUNDOS Y MOLESTO A LOS ACTORES, ME DEBE ODIAR.
Ella me salvó.
Continúa la obra, aunque no había parado.
¿Se estará tratando de rascar y tocó mi brazo? ¿fue una caricia? Debo estar delirando...
¿¿De nuevo se quizo rascar y tocó mi brazo??
Miradas. Sonrisas. Piel.
Mágia.
Se baja el telón
...
pero la historia continúa detrás de éste
(Esta entrada no termina en punto porque no tiene final, es una historia que continúa por siempre)
Te amo muchísimo Ardillo



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