En el momento en que debía responder, se le aflojaron los labios apretados, se desmoronó todo su ser y un lágrima comenzó a deslizarse por su mejilla.
No era lo que quería, simplemente necesitaba que le importaras.
Aún no respondió. Sabe que si dice que si, un gran peso se va a ir, pero el mundo va a parar de girar, si responde que no, quizás siga en ese circulo aburrido.
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